jueves, 26 de abril de 2018

Cookies con chocolate sin leche


Monstruo de las galletas al habla. Me encantan las cookies. Las de chocolate blanco de Starbucks mis preferidas, qué le vamos a hacer. Digamos que es mi pecado confesable. Por eso esta receta, que además ha permitido que Principoso pruebe “algo parecido” a lo que para mí es una delicatesen, pues merece un súper aplauso en nuestra casa. Seguramente con el paso de las semanas el post merezca ser editado porque esta primera vez he tenido la suerte de la principiante pero también he cometido errores y seguro que hay que cambiar cosas para pulir el resultado. Como siempre la masa la he hecho con Thermomix (siguiendo su receta de galletas con pepitas aunque a mi manera) pero está claro que se puede hacer sin ella.



Ingredientes

-       140g. de chocolate negro 70% Lindt. (Ingredientes: Azúcar, pasta de cacao, manteca de cacao, vaina de vainilla Bourbon. Puede contener frutos de cáscaraslechesoja, granos de sésamo y trigo. Cacao 70% mínimo. Es importante señalar aquí que desde hace seis meses Principoso sí puede comer productos en los que aparezca la leyenda “Puede contener…” o “se realiza en una fábrica que también manipula…”. En casos de alergias más severas, con riesgo de anafilaxia por ejemplo, este chocolate no sería opción. Moofree siempre puede ser una buena solución).
-       130g. de margarina. Yo utilizo Flora Oliva.
-       150g. de panela
-       1 huevo
-       2 cucharaditas de azúcar vainillada
-       180g. de harina
-       ½ cucharadita de bicarbonato
-       ½ cucharadita de levadura
-       1 pellizco de sal

¿Cómo se hace?

-       Precalentamos el horno a 180º. Preparamos dos bandejas de horno con papel de hornear.
-       Cortamos el chocolate, lo introducimos en el vaso y troceamos 3 segundos a velocidad 6. Lo guardamos para después.
-       Ponemos en el vaso la panela y pulverizamos 10 segundos/velocidad 10.
-       Incorporamos la margarina, el huevo y el azúcar vainillado. Mezclamos 2 minutos/velocidad 3.
-       Añadimos la harina, el bicarbonato, la levadura, el pellizco de sal y removemos 40 segundos/velocidad 4.
-       ¿Os acordáis del chocolate Lindt que troceamos? Ahora es el momento de agregarlo y lo removemos todo 30 segundos/velocidad 2.
-       Formamos bolas, o bolitas no hagáis como yo, las ponemos en las bandejas que teníamos forradas con papel de horno y dejamos cada tanda de bolitas unos 10 minutos al horno o hasta que estén doraditas.
-       Y ahora viene mi duda. Algunas de las galletas las metí directamente al salir del horno en un bote hermético y no es por nada pero se parecían muchísimo a mis soñadas cookies. Las que dejé enfriar sobre la rejilla quedaron igual de ricas pero con una textura más parecida a una galleta tradicional.

Dicho todo esto, la próxima vez tengo dos tareas: hacer bolitas y no balones de fútbol y todas en recipiente hermético.

¡Espero que os guste!

martes, 24 de abril de 2018

Planes con niños en Madrid (I)


Tanto tiempo sin pasarme por aquí ha hecho que tenga muchísimo retraso en esto de contaros nuestros planes en familia… y hemos hecho de todo. Mucho museo, naturaleza… Lo iré contando poco a poco. Hoy por ejemplo os hablo de Burrolandia y el Museo de la EMT.
En próximos post os hablaré del Tren de Arganda, Museo de Ciencias Naturales, Museo de Ciencia y Tecnología o el Castillo de Manzanares el Real, entre otros.

Burrolandia, mucho más que burros


Burrolandia es una protectora cuyo objetivo principal es dar una nueva oportunidad a un animal que ha sido tan valioso para nuestro desarrollo como el burro. Ahora que parece una especie denostada es imprescindible la existencia de esta Asociación de Amigos del Burro para cuidarles y evitar su extinción.

El proyecto se mantiene gracias “a las aportaciones económicas mensuales de sus fundadores, donativos de visitantes y colaboradores (más necesarios que nunca después del incendio que sufrieron hace unas semanas, exactamente el 1 de abril), celebración de cumpleaños y visitas de colegios, apadrinamientos y merchandaising”.

Todos los domingos de 10h a 14:30h. ¡la entrada es gratuita! Podemos pasar una mañana muy entrañable, comer un montadito en el puesto de comida que tiene, comprar un cubito de comida para los animales por 2,50 euros (dinero que luego sirve para ayudar a la Asociación) y que nuestros peques disfruten de la experiencia de alimentar a estos animales. No sólo vamos a encontrar burros. También hay gallinas, caballos, ponis… Además, a partir de las 11h los niños pueden montar en un carro/calesa y pasear por la finca.

Para nosotros fue muy positiva la visita porque además de ayudar en la medida que pudimos, nos sirvió para que Principoso estuviera en contacto con animales. Ahora mismo estamos en un momento de miedo a los animales, no a todos, pero así como de muy pequeñito era Juan Sin Miedo ahora está en una etapa de miedo por bandera (hormigas, perros, robots, monstruos y fantasmas entre sus terrores preferidos). No sé si estos miedos son los normales a esta edad, imagino que sí. En cambio este día para él fue divertido. Ver a su madre huir porque la perseguían los burros (llevaba el cubo con la comida y allá que fueron todos detrás) de repente le hizo fuerte. Se reía a carcajada y me decía “Mamá no pasa nada, no hacen nada”. En fin…

En definitiva un planazo que seguro repetiremos.

-       ¿Dónde? Camino de la Moraleja, 147, 28760 Tres Cantos, Madrid Imprescindible ir en coche.

-       ¿Cuándo? Domingos de 10h a 14:30h

-       Precio: Gratis. Importante colaborar con la Asociación





Rojos y azules, autobuses de Madrid


De repente un día Treintapapi me manda un enlace con información sobre el Museo de la EMT (Empresa Municipal de Transportes de Madrid) y el Museo de los Bomberos de la ciudad (estamos pendientes de su reapertura que en principio está prevista para junio de este año). Me pareció muy interesante y allá que nos fuimos este fin de semana pasado.
En el museo podemos encontrar material móvil, mobiliario, piezas mecánicas, maquinaria, uniformes, maquetas y otros elementos propios de la actividad de la EMT en sus 70 años de historia.
La nave donde se ubica ya la podríamos considerar parte del propio museo pero sin duda lo que más llamará la atención a los peques son los 26 autobuses que forman la exposición (el mejor momento cuando les dejan subir en alguno de ellos). Para los mayores todo es interesante (o por lo menos a mí me lo pareció) porque podemos ver la evolución de las marquesinas, billetes, canceladoras de títulos, planos, mapas…
Desde la recreación de un tranvía, los modelos de dos pisos, el primer autobús articulado, el primer microbús o los más recientes de gas o híbridos están ahí para nosotros.



¿Sabéis el porqué de los colores de los autobuses de Madrid? Primeros azules, luego rojos, ahora azules…  pues por la política van los tiros. 



Museo 100% recomendable.

-       ¿Dónde?  El Museo está situado en el Centro de Operaciones de Fuencarral (C/Mauricio Legendre s/n) y se entra por la puerta SUR (esquina C/Manuel Caldeiro). Transporte Público:
·      METRO: Chamartín. Líneas 1 y 10
·      CERCANÍAS: Chamartín: Líneas C1, C2, C3, C4, C7, C8, C10
·      EMT: Línea 66

-       ¿Cuándo?  Todos los sábados desde abril hasta octubre a las 10h, 11:30 y 13h

-       Precio: No hay venta de entradas en el propio museo, ni se puede visitar libremente por razones de seguridad. Las entradas deben comprarse previamente en la web de la Tienda EMT.
·      Tarifa general: 3 euros
·      Tarifa reducida (niños hasta 7 años, familia numerosa, estudiantes, desempleados, personas con discapacidad, empleados EMT y familiares, mayores de 65 años): 1 euro
·      Grupo (más de 15 personas): 2 euros por persona
·      Gratuita:  Niños hasta 4 años y miembros de la Asociación de Amigos de la EMT.







miércoles, 18 de abril de 2018

De excursión a la biblioteca


Que la lectura es importante en casa es una realidad. Siempre me ha encantado devorar libros (aunque últimamente no lo haga tanto) y desde el principio he intentado transmitir ese hábito al peque. Sin embargo dos son los limitantes que tenemos al respecto: el espacio (no sé dónde meter tanto libro) y el económico (no estamos para comprar demasiados libros).
El primer escollo lo resolví donando. Ojeando bien mis libros, viendo cuáles son imprescindibles para mí y a cuáles podía dar salida para que los disfrutasen otros. No fue fácil, para qué mentir. Los llevé a la biblioteca que hay justo al lado de casa y por lo menos me quedó la sensación de “están ahí”. Y con los cuentos del peque hicimos algo parecido. A pesar de sólo tener dos años ya tenemos cuentos que hemos podido donar. Los hemos llevado a su Casita de Niños para que todos, tanto él como sus compañeros, puedan disfrutar de ellos.

El económico podríais pensar que por qué no me paso al libro digital que es más asequible. Pues sinceramente, lo he intentado, pero no me gusta. No termina de convencerme y hace años acabé vendiendo mi Kindle, por lo que no me vale como idea.

Nuestro siguiente paso ha sido marcar prioridades a la hora de comprar. Para Principoso siempre tiene que haber un cuento para su cumple, Navidad y Feria del Libro o día del Libro, depende del año, y para mí, tiene que ser un libro que quiera con muchas fuerzas para terminar comprándolo.

¿Qué hacemos el resto del año? Aficionarnos a la biblioteca del barrio.
Hace unos meses fui con Principoso para que le hicieran el carnet y ya sólo eso fue un momentazo. Se sintió importante mientras le hacían la foto, le pedían los datos… La bibliotecaria se portó de 10 y le hizo sentir como un chico mayor y no paraba de decirle lo bien que lo estaba haciendo y qué bueno era guardando silencio. Después elegir libros y entregar el carnet él mismo ya es todo un evento. Nos gusta ir, la zona infantil es muy bonita. Sacamos cuatro libros (máximo permitido) y nos los quedamos un mes. Un mes en el que están revoloteando por casa, los coge mil veces, hace como que te los cuenta porque se los sabe de memoria… Cuando pasa ese mes los devolvemos y nos traemos más. A todo esto tenemos que añadir que en su Casita de Niños todos los miércoles también tienen Biblioteca y pueden traer un libro a casa. Todos los libros de las Bibliotecas los ponemos en un carrito de madera de Ikea (libros paseados y leídos sin duda) y son las estrellas de nuestra biblioteca particular.


Yo también lo estoy intentando, aunque a veces pasa el mes y el libro que he cogido para mí lo tengo que devolver sin ni siquiera haberlo leído. Fatal por mi parte.
Ahora estoy con La magia de ser Sofía. Veremos si consigo leerlo en el plazo de devolución marcado.

Los libros que sacó Principoso la última vez que estuvimos son estos:



-       Te lo he dicho 100 veces. G. Keselman y C. Ranucci. Editorial Destino 2006. Este cuento es perfecto para el momento que estamos viviendo ahora, o mejor para los momentos que vivimos todas las mañanas. ¡Ven aquí!; ¡ponte el abrigo!, ¡lávate los dientes!. 100 veces no, un millón de veces repito las cosas y mi propósito de todas las mañanas de “voy a estar tranquila” se esfuma a la media hora. Kif Kif sabe que su madre le ha pedido algo 100 veces pero no recuerda qué es. ¿Lavarse las orejas?, ¿atarse los cordones?...
-       Todos hacemos Pipí. Frédérique Loew. Ilustración de Nathalie Choux. McMillan Infantil y Juvenil. Si el anterior nos venía bien, éste no se queda atrás. En septiembre el pañal no puede formar parte de nuestras vidas y aunque para nada le estamos agobiando y le estamos dejando a su ritmo, en casa le hablamos mucho del tema y él sólo sin que le digamos nada empieza a pedir el orinal por lo que este libro nos ha venido de fábula.
-       El lobo hace huelga. C. Pernaudet y S. Chebret. Editorial Juventud. 2016. Me ha encantado la idea de la historia, el cambio de papeles, el hartazgo por la etiqueta de ser siempre el malo… quizá algunas palabras del cuento me han parecido muy complicadas y cada vez que se lo leía iba cambiándolas sobre la marcha.
-       Agustina se muda al Polo Norte. M. Watt. Editorial Juventud. Muy interesante si tenéis un cambio de residencia próximamente con lo que eso conlleva para los niños: decir adiós a sus amigos y hacer nuevos amigos, echar de menos…

Estos han sido los cuentos de este mes. Ya os contaré que otras joyas nos traemos para casa.