viernes, 30 de diciembre de 2016

Lo que he aprendido este 2016


. He aprendido que soy más fuerte de lo que podía imaginar.
. He aprendido que a pesar de los obstáculos y los miedos disfrutamos al máximo.
. He aprendido que puedo querer infinito a la persona que no me deja dormir y despertarle con una sonrisa.
. He aprendido que puedo decir 1000 veces al día te quiero aunque yo no soy muy de te quieros.
. He aprendido que puedo ser feliz con una caca tuya después de días de estreñimiento.
. He aprendido que todo es más, más y mucho más de lo que nadie me haya podido contar o haya podido imaginar.
. He aprendido que siendo tres molamos más que siendo dos.
. He aprendido que tus llantos son como bofetadas. No pienso dejarte llorar.
. He aprendido que dormir juntos es lo más y no me lo perdería por nada del mundo.
. He aprendido que tus citas médicas me ponen más nerviosa que mil pruebas mías.
. He aprendido que tu risa es la mejor banda sonora de mi vida.
. He aprendido que prefiero llamarme mamá. Oírte decirlo es mágico.
. He aprendido que es posible vivir con el estómago encogido y seguir respirando.
. He aprendido que tus abrazos reconfortan más que mil masajes.
. He aprendido que hacer planes para que tú disfrutes es lo que más me divierte.
. He aprendido que  tener mi casa como un parque de bolas no me importa.
. He aprendido que enseñarte a crecer, para mí, es sinónimo de sentirme realizada.
. He aprendido que puedo dejarlo todo, y que no me pese, por quedarme contigo siempre.
. He aprendido que os quiero a los dos al 100% aunque jugáis en ligas distintas.
. He aprendido que tenía razón cuando decía que ser mamá era mi prioridad en la vida.
. He aprendido que contigo jamás voy a dejar de aprender.
. He aprendido que la vida nunca deja de sorprenderte y ya sé que 2017 lo hará.

¡FELIZ AÑO A TODOS!
CON NUESTROS MEJORES DESEOS PARA 2017...
...Y A SEGUIR APRENDIENDO


  Treintamami, Treintapapi y Principoso


jueves, 29 de diciembre de 2016

Wolff ¿qué?


Llevo muchos días dando vueltas sobre escribir este post o no. No por no querer escribirlo, antes o después lo iba a hacer, sino por el hecho de ponerme intensa ahora que estamos de fiesta, contentos… Pero al mismo tiempo también es un buen momento, una especie de catarsis. Algo así como escribir algo en un papel y después quemarlo. Liberarte de según que preocupaciones que rondan por la cabeza al escribirlas en este blog.

Sin más dilación empiezo a ponerme intensa. ¿Recordáis mi artículo sobre nuestra incompatibilidad de sangre? En algún momento os decía que salvo un sustillo de última hora, que os contaría en otro momento, finalmente tras nueve días de ingreso nos dieron el alta. Pues bien, os cuento qué pasó con ese sustillo.

A nosotros nos dieron el alta un sábado, pues el viernes por la mañana en un momento dado vimos como la saturación de Principoso empezó a caer sin saber por qué y de repente la frecuencia cardíaca a subir estrepitosamente.
La escena con el dichoso monitor venido del mismísimo infierno sonando y todo el personal de neonatos entrando en nuestro box como alma que lleva el diablo os la podéis imaginar. Principoso dormía, ni se inmutó, es decir, la taquicardia que tuvo, que duró tres minutos, la toleró “sin problemas” y remitió de forma espontánea. Tan sólo su color de piel se puso un poquito grisáceo, pero él siguió durmiendo.

Mientras esto ocurría, ¿qué pasaba a nuestro alrededor? Pues no lo sé. No fuimos conscientes. Treintapapi y yo sólo nos mirábamos, no hablábamos, parecíamos estatuas mientras todas las enfermeras le hacían rápidamente un electro.
La pediatra subió inmediatamente y confirmó lo que era evidente, que estaba teniendo una taquicardia. Cuando pasaron esos tres minutos y la taquicardia remitió, entramos en fase de no parar de llorar y no atender a razones. Después pasamos a la fase de y ¿qué va a pasar ahora? Todo en ¡cinco minutos! Si después de esto no nos volvimos locos, creo que somos como mini titanes.

En el electro no salió lo que buscaban pero sí en el registro que queda en los monitores. Con esta información nos mandaron inmediatamente a cardiología pediátrica para descartar algún fallo estructural de su corazón.

¿Recordáis lo de la bilirrubina? Nos importaba una m…. ¡Cómo cambian las prioridades!

Le hicieron un electro y nos dijeron que su corazón estaba bien, pero que tenía preexcitación tipo Wolff- Parkinson-White. ¡Venga! Que la lotería nunca nos toca pero en este bingo parecía que llevábamos todos los cartones. Recordad bien el nombre porque nos acompañará durante mucho tiempo.

¿Qué es eso?
Pues según la Asociación Española del Corazón “El síndrome de Wolff-Parkinson-White se caracteriza por la asociación de una anomalía en el sistema de conducción cardiaco (vía accesoria) y la aparición de arritmias.
Se conoce como vía accesoria a una conexión eléctrica anómala que permite que el impulso eléctrico pase de la aurícula al ventrículo sin seguir su camino habitual por el sistema de conducción. Esta conexión favorece que la actividad eléctrica llegue a algunas zonas del ventrículo antes de lo que lo hace por el sistema de conducción, con lo que se activan más precozmente. Esta activación más precoz puede visualizarse en el electrocardiograma y se conoce como 'onda delta'. 
Además, la vía accesoria favorece la aparición de arritmias, como las taquicardias paroxísticas por reentrada y agrava la presentación clínica de otras, como la fibrilación auricular”. 

¿Qué?, ¿cómo os quedáis? Ojipláticas ¿ehh? Y ahora la explicación a lo Treintamami. Según lo que yo entendí, Principoso tiene una vía de más en su corazón que genera latido cuando toma la delantera respecto a la vía normal, la que todos tenemos, y la que tiene que realizar esa función. Cuando esto ocurre pueden producirse taquicardias que es lo que a él le ocurrió.

Y, ¿ahora qué?
Pues la cardióloga que nos atendió el fatídico día nos tranquilizó muchísimo. Nos dijo que ella no se preocuparía por esto, que iba a estar muy controlado y que no pasaría nada.

Jaa! Tranquilos… Eso es imposible…

Al día siguiente nos dieron el alta a última hora de la tarde. Nos tiramos TODO EL DÍA mirando sin pestañear el monitor.

Nos enseñaron a tomarle el pulso en los brazos, ya que en caso de duda era lo que teníamos que hacer, y nos prepararon para usar el pulsioxímetro que tendríamos que llevarnos a casa. HORROR! Si ya de por si cuando llegas con tu bebé a casa no paras de mirar si respira, ahora nosotros tendríamos una máquina que pitaría todo el rato. Y digo bien todo el rato, porque al menor movimiento brusco del niño dejaba de hacer contacto y se ponía a pitar. El pobre niño no daba malas noches, las deba el pulsioxímetro.

También nos enseñaron los síntomas (irritabilidad, rechazo de tomas, llanto constante sin motivo) y qué hacer en caso de taquicardia. Cuando son muy peques hay que aplicar hielo en la cara durante diez minutos y cuando van siendo más mayores lo más fácil es provocarles el vómito. De esta manera la taquicardia remite. Si no fuera así, pues corriendo a urgencias.

¡Pues ale! Estos Treintapapis primerizos se fueron a casa con una confianza para echarse a temblar. Yo medio llorando le decía al pediatra que nos dio el alta ¿y si se me pasa una taquicardia?, ¿qué hago? Y él con una gran sonrisa me dijo: “Qué serás la peor madre del mundo. No va a ocurrir nada, y no se te va a escapar ni una”. Más majo no pudo ser. Se llamaba Diego y gracias a él Principoso ha tomado pecho durante 14 meses y hacemos colecho. No volvimos a verle nunca más, pero jamás se me van a olvidar las dos horas que estuvo con nosotros hablando de lactancia, maternidad, enseñándome posturas para dar el pecho, desmintiendo muchos mitos… Todo esto antes de darnos los papeles del alta. Vamos, increíble.

¿Cuáles fueron los siguientes pasos? Pues consulta en cardiología. Y ¡sorpresa! Su cardióloga definitiva era la pediatra que subió cuando nació a darnos la mala noticia de lo de la bilirrubina. ¡Qué cosas!

Nuevo ingreso y tratamiento
Cuando Principoso tenía un mes volvimos a ingresar para que nos pusieran un tratamiento que evitara las taquicardias. Fueron tres días donde empezaron a darle un jarabe (Flecainida) que se iba a convertir en nuestro compañero inseparable durante 12 meses. Esta vez fueron tres días de ingreso donde controlaron los efectos secundarios que se pueden dar en el inicio de este tratamiento. Nos dieron el alta tras hacerle un electro y ver que ya no aparecía la preexcitación. ¡Olé!

¿Cómo estamos ahora?
Pues nunca ha tenido ninguna taquicardia salvo la que le dio de recién nacido estando ingresados en neonatos. A los 12 meses se suspendió el tratamiento con Flecainida, su corazón estructuralmente sigue estando bien y ahora estamos a la espera de hacerle el mes que viene un Holter (electro de 24 horas para que nos entendamos) y nuevamente consulta donde veremos si podemos seguir sin jarabe o hay que volver a él. Crucemos los dedos.

El pulsioxímetro lo devolvimos en cuanto la cardióloga nos dio el visto bueno y en cuanto nosotros nos vimos con confianza. Aunque mucha no debemos tener porque compramos uno. Eso sí, chiquitito (nada que ver con el pulsi de la Segunda Guerra Mundial que nos dieron en el hospital) para llevarlo siempre con nosotros como quien lleva un termómetro para en caso de duda, salir de ella.

Ahora sólo nos queda esperar, puede que no le vuelva a dar la lata, puede que a los 7 u 8 años pueda tener problemas. En ese caso habría que operarle. Hacerle una ablación que sería algo así como quemar esa vía que tiene de más. Pero, de momento no vamos a adelantar acontecimientos. Lo que tenga que ser, será.

De algo sí estoy segura. Tenemos que dar gracias. Si Principoso no hubiera estado ingresado al nacer por otros motivos, no hubiera estado monitorizado, no nos hubiéramos dado cuenta de esa taquicardia y quizá toda su vida hubiera estado asintomático hasta que un día, una taquicardia en su vida adulta pudiera ser fatal.  Así que, a quién proceda dar las gracias, que no sé a quién… Pues eso, GRACIAS!

Por cierto, el día que le dio la taquicardia la pediatra subía a decirnos que la bilirrubina estaba perfecta. Ni nos importó, aunque era algo genial.


martes, 27 de diciembre de 2016

Decoración navideña a prueba de Kamikazes


Aunque ya ha pasado la primera tanda de atracones, regalos y brindis y seguramente todos ya tenemos nuestras casas engalanadas, hoy os quería contar cómo hemos solucionado en VillaPrinciposo el gran problema en el que se había convertido la decoración navideña.
Mi árbol de Navidad me gusta mucho. Es grande, frondoso, lleno de bolas… vamos, un peligro.
Hacía ya un par de meses que estaba viendo como mi adorable bebé se estaba convirtiendo en un mini delincuente en potencia y sólo pensar en poner el árbol me ponía nerviosa. 
Me imaginaba al niño estampado en el suelo con el árbol encima o rompiendo las bolas y cortándose con los trocitos que quedasen de ellas.
La solución no ha sido otra que hacer un árbol de fieltro y dejar mi árbol adorado para momentos menos suicidas.
Os lo cuento porque quizá para otros años esta idea os pueda servir de ayuda. Compramos fieltro verde para hacer la forma del abeto y con fieltro de colores hicimos algunos adornos como bolas, campanas o bastones. Nada arriesgado y muy tradicional. En realidad no sé dibujar mejor como para poder hacer formas más elaboradas. Estas figuras las colocamos con velcro y fue genial porque el niño nos pudo ayudar a ponerlas.
De los adornos que ya teníamos hemos podido aprovechar algunos que son de tela y que nos han venido muy bien.
Cuando lo terminamos lo pusimos en la pared con una chincheta y la verdad, no puedo estar más contenta. Creo que ha quedado muy resultón, alegra muchísimo el salón y es seguro. El resto de la decoración del salón se ha limitado a la flor de Pascua, que ningún año falta en nuestra casa, un Papá Noel colocado en una estantería alta, como no, y un par de figuras de Sostrene Grene.
Me encantan estas fechas, me encanta decorar la casa pero… durante unos años muchas cosas se tendrán que quedar guardadas.
Eso sí, sea de la manera que sea esta casa se decora.




viernes, 23 de diciembre de 2016

Y ahora van...


Estamos en vísperas de Nochebuena y aunque se me ocurren muchas cosas que poder contar no quiero ponerme intensa, ni sensiblona con ningún tema… Prefiero algo alegre y ligero y qué mejor que poder contar lo que hay detrás de la sección Y ahora van…

Pues bien, Ahora van y… SE CASAN!
Pues sí, a estos Treintapapis les ha llegado la hora y éstas serán nuestras últimas Navidades de solteros. Mucha diferencia no notaremos, después de 10 años juntos, 4 de ellos compartiendo techo, pareja de hecho y casi 15 meses de padres  nos daban carnet de casados sin estarlo la verdad, pero… en mayo del año que viene será requeteoficial. Ha sido algo totalmente inesperado ya que yo tenía muy asumido que ésta sería nuestra situación para siempre, pero… Treintapapi se puso romántico en nuestro décimo aniversario y por supuesto que sí!! Ahora mismo nos apetece mucho celebrar un día de fiesta acompañados de nuestra familia y amigos.

Ni qué decir tiene que el gran protagonista del día será Principoso, eso es obvio y yo feliz de ello.

Poquito a poco os iré contando por aquí avances de las cosas que vamos organizando aunque para ser totalmente sincera contamos con ayuda. Hemos elegido a Y bajarte la Luna Nuestra wedding planner como organizadores de nuestra boda. Preparar todo lo que conlleva un evento así con el peque revoloteando no es fácil y cualquier ayuda es poca. Les hemos elegido porque además de amigos son grandes profesionales. Si os encontráis en una situación parecida a la mía, con boda o cualquier celebración a la vista no dudéis en contar con ellos. 

Os dejo con la foto que elegimos y que nos hicieron @ybajartelaluna para comunicarle a familiares y amigos pues eso, que nos casábamos… 



FELIZ NAVIDAD! Que tengáis una estupenda Nochebuena y disfrutéis de los vuestros.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Treintamami loves Ikea


Que Ikea ya me gustaba incluso antes de ser mamá es evidente. Siempre me ha encantado. Me gusta que exista un sitio que democratice la decoración, que no sea necesario tener mucho dinero para tener tu casa a la última y con detalles que enamoran. Que con este post no os voy a descubrir nada nuevo también es obvio, pero por si queda por ahí alguna mamá en ciernes que necesite ideas nunca está de más repetirse. Porque si lo llego a saber es evidente que gastaría menos dinero en ciertas cosas que compramos para Principoso. Aunque eso creo que nos pasa a todos.

No voy a hablar de deco para el hogar, voy a hacerlo de aquellas cosas que me han salvado en mis primeros 14 meses de maternidad. Artículos muy útiles, prácticos y muy bien de precio. De juguetes tampoco voy a comentaros nada porque mi amor por los juguetes de la multinacional sueca es casi una obsesión y daría para otro post que seguro haré algún día.

1.     Es un clásico de Ikea. La cuna Sniglar es sencilla a más no poder pero hace la función que tiene que hacer. Nosotros la compramos porque a pesar de tener una habitación para Principoso con todo lujo de detalles (ya os la enseñaré), a día de hoy todavía no la ha estrenado. Desde el primer día en casa nos lanzamos en brazos del colecho sin ninguna duda. Un día una amiga me dijo “¡estás loca! ¡Cómo vas a comprar otra minicuna, aunque la tuya no sea de colecho! ¿Por qué no adaptas una cuna de Ikea? ¡Qué razón tenía! Próximamente os enseño cómo nos quedó. Cuna Sniglar
2.    Ahora un imprescindible. La trona Antilop me hace ser la madre mil millones que la tiene (o más). No hay restaurante que no cuente con varias de ellas. Es sencilla, fácil de limpiar y barata. ¿Qué más se puede pedir? Estamos encantados y no compraría otra trona por nada del mundo.Antilop

3.   El frotar se va a acabar. Lo de limpiar y limpiar los baberos y luchar con las manchas de puré como que no. Vienen en paquetes de dos y no pueden ser más útiles. No sobra el tiempo como para tener que estar perdiéndolo frotando manchas que con las de la caca en los bodies tenemos suficiente. ¿Por qué hacen esas fuentes de caca, por qué? Babero Kladd Randig
4.    Aprendiendo a beber. Ahora mismo es cuando más uso estamos dando a estos vasos adaptados para niños. Acaba de aprender a decir agua y está todo el día con su vaso en la mano. A veces bebe, a veces la desparrama por el suelo. ¡Es tan divertido! Börja
5.   Quitamiedos. Me encanta. El que se pueda recargar es lo más porque bastantes pilas gastamos ya con juguetes varios. Luz Noche Spöka

6.   Al agua patos. Esta es la bañera que usamos desde que Principoso ya no cabe en la bañera de Jané que utilizamos desde que nació y desde que decidió jugar al hundimiento del Titanic cada día. La ponemos dentro de la bañera de casa y las salpicaduras se llevan mejor. O se llevaban porque ahora nos encontramos en plena crisis de “no me pienso bañar sentado nunca más” y los baños largos y juegos han dado lugar a duchas rápidas de pie. Bañera para bebés Lättsam

7.   Lo compraría una y mil veces más. ¡Las usamos para todo! Vienen en un paquete de diez y siempre llevamos alguna encima. Ya sea para secar el culete, limpiar babitas… Toallas pequeñas Krama

Seguro que tengo mil cosas más de Ikea por casa para Principoso pero no os quiero aburrir más y esta sería mi súper selección. Aunque ahora que lo pienso los paquetes de platos de colores, cuenquitos y cubiertos son geniales… pero paro ya que ¡no acabo!
Ojo! Me gusta Ikea a nivel personal, no voy a entrar si es una empresa que hace esta cosa o esta otra mal… Desconozco su funcionamiento interno y de una u otra manera es algo que nada tiene que ver con el post. 

 Por cierto, ¿habéis visto que han sacado una hamaca para bebés?

¡Espero que el post os sea útil!

jueves, 15 de diciembre de 2016

Niños con arte


Aunque en principio en esta sección os iba a hablar sólo de libros, he pensado que también os puedo contar cositas de planes que encuentre y por eso hoy os traigo algo que me hace especial ilusión. No porque el proyecto sea mío, sino porque el haber trabajado tres años aquí hace que todo lo bueno que les pase me saque una sonrisa.

Como pudisteis leer en mi post de presentación, trabajé en MirArte como educadora en museos de Madrid los últimos tres años antes de ser mamá. Por eso os lo recomiendo con todas las garantías, sé lo que se hace y lo bien y con el cariño que se realiza.


Pero, ¿qué es MirArte?
Es una empresa que ofrece servicios culturales tanto para coles como para padres con niños en Madrid.
MirArte nos invita a descubrir los secretos que esconden las obras de arte de algunos museos como el Prado, Reina Sofía, Museo Sorolla, Arqueológico Nacional..., así como paseos educativos por la ciudad o actividades en algunas instituciones para las que trabaja.
Para no perderos nada, lo mejor es que entréis en su web http://www.mirarte.net/ y os deis de alta en su boletín de actividades. 
Las explicaciones y los talleres son originales y totalmente adaptados para la edad de los participantes. Para que os hagáis una idea, algunas actividades se realizan con niños a partir de 3 años y ellos acaban encantados y se lo pasan genial por lo que la edad de vuestros hijos no os eche para atrás a la hora de acercarles al arte. Eso sí, siempre leer bien la información que os manden o que veáis en sus redes sociales porque en ella se va a especificar perfectamente la edad de los niños participantes y esto lo tenemos que tener muy en cuenta.

Por qué os hablo hoy de Mirarte pues porque después de 15 años de experiencia este fin de semana crecen un poquito más inaugurando su propio Espacio Creativo. Tened en cuenta que tanto si queréis ir este fin de semana como si queréis apuntaros a las actividades de Navidad primero ¡hay que llamar para reservar! Están en la calle Emiliano Barral 7, local R en Madrid; y el teléfono de reservas es el 913232872. Les podéis encontrar en redes como @mirartearteparatodos.
Para más información sobre las actividades que están programadas para el resto del año en el Espacio Creativo recordad que podéis entrar en su web http://www.mirarte.net/espacio-creativo/
En cuanto Principoso tenga los tres años estaré pendiente para apuntarle a todas las actividades apropiadas para su edad, y aunque aún queda para eso, estoy segura de que MirArte seguirá ahí al pie del cañón para cuando llegue ese momento.

Por cierto, ahora también con ¡actividades para adultos!

Actividades Inauguración. ¡No te olvides reservar!
Actividades Navidad. ¡No te olvides de reservar!

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Elegir zapatos para empezar a andar


Cuando nos íbamos acercando a la fecha en que Principoso cumplía su primer año, pensaba: “Puff! Qué pereza empezar con los comentarios de ¿y todavía no anda?, ¿y todavía no habla?” Que conste que no me preocupaba en absoluto. Cada niño es un mundo y cada uno lleva su proceso para todo, ya sea la salida de los dientes, comer sólidos, gatear, andar, hablar… por lo que cero preocupación al respecto. Era más pereza que otra cosa. Porque sí, no nos damos cuenta pero somos muy pesados con ciertos temas. Me incluyo porque quizá antes de ser madre y estar sensibilizada con el tema he podido hacer yo esas preguntas. Madres y padres del mundo a las que les haya podido preguntar: perdón.

Pero, ocurrió. Unos días antes de cumplir el primer año, con ayuda de Treintapapi, mi bebé gateador dio sus primeros pasos. Tuve la suerte de poder pillarlo en un vídeo que por supuesto hizo las delicias de abuelos y demás familia. Aún faltaban varias semanas para que se soltara del todo, más por miedo de estos padres inexpertos que porque el niño no fuera capaz, pero ahora ya corretea, baila y es un no parar.

El primer año de vida el tema zapatos no nos preocupó mucho. En invierno tiramos más de calcetines gorditos y zapatitos sin suela que otra cosa y en verano, como coincidió con su etapa gateadora encontramos unos zapatos de Tuc Tuc que llevaban protección en la puntera que fueron perfectos.

Cuando llegó el frío, Principoso ya andaba y necesitábamos unos buenos zapatos. Prefería tener sólo un par de botas de invierno pero que fueran buenas, le dieran estabilidad, le protegieran el tobillo, tuvieran refuerzo en la puntera y fueran anchas y fáciles de poner. Con este bichillo continuamente tenemos el mismo problema: tiene mucha chicha en el empeine y no le entra cualquier zapato. Siempre que íbamos de tiendas Treintapapi se fijaba en las mismas botas, hasta que un día nos decidimos a comprarlas. Nos decantamos por unas Biomecanics. Que conste que no recibo nada por decir la marca, ojalá… porque no son precisamente baratas, pero no nos arrepentimos. El niño va increíblemente cómodo, son muy prácticas para lo que tienen que ser que Principoso ande seguro, ligero y con sus pies protegidos y además son muy bonitas, o por lo menos a mí me lo parecen. Así que hasta que el pie le crezca o pase el frío, no sé qué llegará antes, pasaremos el invierno con estas botas y unas zapatillas de deporte exclusivamente.


Os dejo el enlace a su web por si queréis echarlas un ojo.

http://www.biomecanics.com/es/

martes, 13 de diciembre de 2016

De mi sangre sí, pero incompatibles


Igual es muy pronto para ponernos serios pero si no explico el inicio de los últimos 14 meses de mi vida probablemente no podáis entender cómo somos como padres, porque hay situaciones que es innegable que te marcan.

Hay cosas para las que nadie está listo, no se enseñan en ninguna clase de preparación al parto, o por lo menos a mí no me lo enseñaron. No me enseñaron a entrar en casa con los brazos vacíos dejando a tu hijo en el hospital. Es duro y aunque mi trago “sólo” duró nueve días, sirvió para tres cosas: saber que si Treintapapi y yo estamos juntos somos invencibles, que no se puede querer a alguien más de lo que queríamos a Principoso y que admiro profundamente a los padres que desgraciadamente tienen que pasar tantos y tantos días pegados a las incubadoras de sus hijos. Sois unos héroes.

El subidón
Todo empezó el día que nació Principoso. Aunque no es el tema que nos ocupa, mi parto fue inducido y para mí mucho más rápido de la idea que llevábamos. El médico nos habló de 48 horas de proceso y en nuestro caso en 15 horas Principoso estaba con nosotros. Está claro que quien no se consuela es porque no quiere… ¡Sólo 15 horas!, pero ¡qué 15 horas! Bueno que me lio. Principoso estaba perfecto con sus 4 kilazos, guapísimo… qué os voy a decir… Trato maravilloso del personal del hospital, nos dejaron tres horas a los tres solos en el paritorio, yo dormí un rato, Treintapapi murió de amor en ese tiempo… Todo genial. Esto fue a las 3 de la mañana, sólo nos dio tiempo a recibir las visitas de los abuelos (con lo preocupada que estaba yo con el tema de las visitas y que poca importancia tiene después). Unas 12 horas después estábamos en Neonatos.

El bajón
Vino una pediatra a vernos a la habitación (cosas de la vida, una pediatra que por otros motivos que ya os contaré es muy importante para Principoso) para explicarnos que había un problema con mi sangre (0-) y la del niño (B+, igual que la de Treintapapi). ¿Problema? pero, ¿no te vacunaste? pensaréis muchos al leerme… Pues sí, me vacuné en la semana 28 de embarazo e hice todo lo que se podía hacer al respecto, también me vacunaron después del parto… pero… (y ahora viene la explicación a lo Treintamami, nada científica pero yo lo entendí así, médicos del mundo cerrad los ojos).
¿Qué es para mí una Isoimunización AntiB? En algún momento, estando dentro de mí, sangre del niño entró en mi torrente sanguíneo generando en mi cuerpo AntiB que, a su vez, entró en el bebé. Y aquí es donde viene el quid de la cuestión. No fue una incompatibilidad de Rh, que es para lo que te vacunas, fue por el grupo sanguíneo y ante eso, según lo que yo entendí, no podíamos hacer nada. Y, ¿qué ocurría con ese AntiB? Pues dentro del cuerpo del niño, una vez que ya no está dentro de mamá y sus órganos deben empezar a funcionar a pleno rendimiento solitos, pues no hacía nada bueno. Destruía glóbulos rojos que al romper hacía que subiera los niveles de bilirrubina y se corría riesgo de anemia.

Odiando la canción
Sabéis eso de “me sube la bilirrubina”, no soporto la canción… Los niveles de bilirrubina eran tan altos que era peligroso y en el mejor de los casos se solucionaría con fototerapia, en el peor con una exosanguinotransfusión. Vaya palabro ehh? Pues la primera noche estuvimos cerca de vivirlo. El médico que nos estaba atendiendo se despidió de las enfermeras de neonatos diciendo que si en el análisis de sangre de la noche no bajaba que se pidiera el traslado a la Paz (para las que no sois de Madrid es uno de los hospitales más importantes) para ingresarle allí y hacérselo. Nosotros estábamos en nuestro box, pero lo oímos todo. Por momentos se me olvidaba que yo acababa de dar a luz, no hacia ni 24 horas. Me dejé convencer para dormir unas horas en la habitación, fue una buena decisión. Al despertar el riesgo de exo…bla,bla,bla había pasado. Nos quedábamos en nuestro hospital con el tratamiento de fototerapia. Pero es un proceso largo. Nos pasamos nueve días observando un gráfico que encontramos por internet, en el que aparecía el nivel de bilirrubina respecto a las horas de vida. Cuanto más mayor era mi niño, menos riesgos…




No señora, no es eso
Y ahora viene la frase de moda aquellos días: “Bueno, casi todos los bebés nacen con algo de ictericia, un poco en la ventana y listo”. Pues no. Eso que usted me dice es ictericia fisiológica. La ictericia de Principoso era neonatal. Ya os he explicado antes las causas por lo que creo queda claro que nada tiene que ver… pero, esa frase era el pan de cada día.

Y llegó el momento…
Principoso nació el viernes y el domingo me dieron el alta. El momento que más temía había llegado. Entrar en casa mejor no os cuento como fue, para qué… cualquiera os lo podéis imaginar. Estábamos en el hospital desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche que veníamos a casa a dormir un poco. Mis piernas eran como las piernas de un elefante. En definitiva, durante la primera semana de mi puerperio no me hice caso. Dolían los puntos claro está pero no era consciente. Estaba como en una burbuja. No quería ver a nadie, ni que nadie me viera, no quería volver a tener que explicar la situación una vez más y  echarme a llorar. La verdad, todo el mundo lo entendió y respetó y eso fue genial. Elegimos “representantes” para cada núcleo familiar o grupo de amigos para no tener que mandar mil mensajes. Cada mañana con el resultado de los análisis de ese día dábamos el parte y nos centrábamos en lo realmente importante: Principoso.  Verle con los ojos tapados (para que no le dañara la luz del tratamiento), con una vía puesta, cables… y no poderle casi tener en brazos, era horrible. Y encima instaurar la lactancia materna sin casi poder abrazarle… Me dejaban cogerle para las tomas pero siempre con un cojín de luz, que aunque no era tan potente como las lámparas nos servía para el momento teta. Fue duro, pero me ayudaron tanto en el hospital que sólo tengo palabras de agradecimiento.


A casa
Los días fueron pasando y la preocupación por los niveles de bilirrubina iba bajando. Pero entremedias tuvimos ecografías de casi todo su cuerpo, muchos análisis, incertidumbre sobre cuándo llegaría el momento del alta… Y ese día llegó, con otro susto por medio, del que no voy a hablar ahora porque da para otro post, pero llegó. Y entramos juntos en casa, y no le volví a soltar. Y ha estado en brazos y lo sigue estando todo lo que nos apetece, porque para algo es nuestro, y para algo tenemos brazos… para acunarle y abrazarle.

¿Consecuencias del problema bilirrubina? Pues ninguna. Una vez pasados esos días críticos lo único que tuvimos que hacer fue pasar tres veces las pruebas de audición. Siempre salieron bien pero había que ir repitiéndolas para asegurarnos, ya que el oído podía verse afectado por los niveles tan altos que alcanzó. Pero más allá de estas pruebas, ningún problema. Este capítulo por lo menos quedaba cerrado.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Mentir por una ilusión


El otro día hablando con amigos sobre disfrazarse de Papá Noel/Reyes Magos para los niños, el padrino de Principoso, y padre del “mejoramigodelmundomundial” decía que “por qué hay que hacerse pasar por nadie? La magia es esa… no verles nunca y creer en ellos”, algo con lo que Treintapapi está totalmente de acuerdo. La verdad, me hizo pensar en el tema de las mentiras piadosas que se hacen/hacemos a los niños para mantener esa ilusión. Para empezar, por suerte, aún me queda mucho para tener que plantearme seriamente si ha llegado el momento o no. Principoso sólo tiene un año y por aquí somos muy partidarios de la magia de la Navidad y de los Reyes Magos. Baltasar for president!, que para algo es mi preferido (aunque si Papá Noel nos hace ojitos tampoco le vamos a apartar la mirada). 

El caso es que toda mi vida he ido a la cabalgata, a hacerme fotos con los Reyes, he puesto agua para los camellos y galletas para sus Majestades y que yo sepa ningún trauma significativo asoma, más allá de la locura transitoria en la que me encuentro por la maternidad. ¿Cómo me enteré de la verdad? Pues sinceramente ¡no me acuerdo! Sólo sé que un día lo supe. Y me encontré con unas Navidades igual de bonitas. Llevarme nueve años con mi hermano hizo que yo me encargase de decorar todo con él, escribirle cartas haciéndome pasar por los Reyes, envolver sus regalos e incluso envolver los míos para que él no sospechase… en definitiva, me encargué de mantener la mentira más bonita del mundo para mi hermano y ahora pienso hacerlo para mi hijo.

En los últimos días hay un debate abierto sobre la conveniencia o no de mentir a los niños y creo que se nos va de las manos… Una cosa es mentir por temas graves, o educarle en la mentira convirtiéndole en un mentiroso compulsivo y otra cosa es mantener la magia de la Navidad, del ratoncito Pérez… Si es cierto que, a veces, en nuestro afán de mantener la magia hasta el final rizamos demasiado el rizo. Los niños son inocentes no tontos. Por eso, quizá estoy de acuerdo con el padre del “mejoramigodelmundomundial”, disfrazarse haciéndole sospechar más de la cuenta al final tampoco es necesario…

Y, ¿qué hacer cuando sea insostenible?

Todos los años por estas fechas me llega a través de las redes una famosa carta de una mamá a su hija explicándole cómo los Magos más magos del mundo les pidieron ayuda cuando la peque nació. Por lo visto estos viejitos de Oriente no estaban para muchos trotes… (Desconozco la autoría de la carta, si alguien lo sabe que me lo diga que lo añado encantada). Yo ya la tengo guardada por si al final nos decidimos como un buen método.

Mamá, mamá.. mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdad? La madre de María sonríe, le da un beso y le dice:- Mira María… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años. Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a María:- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?- ¡Sí mamá, por favor!

Apreciado papá y apreciada mamá de María:

Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer María. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos. Pero, a partir de ahora, no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a María hasta que cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de nosotros? ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos. Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando María te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más la queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón. Melchor, Gaspar y Baltasar



Magia=hacer una buena acción
También estos días la madre “delmejoramigodelmundomundial” me pasaba esta noticia de una mamá que ante las dudas de su hijo, le mostraba cómo él también puede ser Papá Noel haciendo una buena obra.
La verdad es un enfoque muy bonito, pero… si nos decantamos por él, quizá no tenga cabida lo que comentaba antes de rizar el rizo…

Yo por mi parte quiero que Principoso viva estas fechas como me ocurrió a mí en mi infancia, fue precioso y no le guardo rencor a nadie por mentirme. Sólo me da pena una cosa: que pasara tan rápido. Pero es cierto que es un tema que cada año por estas fechas vuelve a salir y en cada casa se trata de una manera distinta, todas ellas muy loables y 0%criticables… Cada uno en su casa… y los Reyes Magos en la de todos.
¿Qué opináis?
Por cierto, en línea con lo de hacer una buena obra… a nosotros nos gustaría que el peque aprendiese que en Navidad se revisan los juguetes y los que ya no use se donen. Este año, aunque él todavía no se entera, hemos empezado con la tradición y a principios de mes nos acercamos  a “Ningún niño sin sonrisa” para entregar todo lo que ya no usábamos en casa, juegos de mesa de los Treintapapis incluidos.

¿De qué voy a hablar?


He decidido dividir los temas por secciones para que así sea más fácil encontrar aquello que nos apetezca leer…
Me encantaría poder asegurar que cada día hablaré de uno de estos asuntos pero… digamos que mi jefe lleva chupete. ¡Quizá algún día lo pueda cumplir!

- Mamá a mi manera: Mi día a día, trucos que me van bien con Principoso, artículos que nos han venido bien, otros que no tanto… en definitiva, todo lo que se me ocurra en esto de la maternidad.
- Si lo llego a saber: En enero de 2015 me enteré de que estaba embarazada. Me las prometía muy feliz, sentía que no estaba pez, que en esto del embarazo y los niños estaba bastante puesta pero… nada más lejos de la realidad. Los 9 meses fueron un aprendizaje continuo. La necesidad de dar respuesta a mis dudas fue constante. En este proceso leer a otras madres que están en la red me ayudó mucho y quizá mi experiencia pueda ayudar a otras embarazadas.
- Ponme uno de esos también: Aunque yo os lo iré contando poco a poco los primeros días de maternidad fueron duros. Nuestra relación con los médicos, aunque ahora ya está todo encauzado, fue demasiado estrecha. Les veíamos mucho y ahora que ya ha pasado un tiempo y tengo todos los problemas más interiorizados me apetece contarlos desde mi punto de vista de mami. Probablemente si algún médico leyera esta sección se llevara las manos a la cabeza por la más que probable imprecisión de los términos, pero así lo entendí yo, a mi manera, y así posiblemente cualquier otra mami pueda comprenderlo.
- Déjame que te cuente: A pesar de que la lectura siempre ha sido una de mis pasiones es cierto que últimamente por mis manos no pasan demasiadas páginas. Leer era uno de mis objetivos en la vuelta al cole. Pensaba que 2º de maternidad me daría unas tablas que me permitieran recuperar a poquitos alguna de mis aficiones, pero de momento lo dejamos como deseo para el nuevo año. Por aquí os hablaré de libros para mamis y papis y también para los más peques. Inculcarles el gusto por la lectura es uno de los mejores regalos que les podemos hacer. Se aceptan todo tipo de recomendaciones.
- Para estar bonito y re-bonito: Moda para los peques y a veces ojala pueda colarse alguna prenda que mida más de 86cm que nosotras también lo merecemos.
- Y ahora van y…: es una sección sorpresa de la que todavía no os quiero avanzar nada. Aunque no está relacionado 100% con la maternidad es algo que está ocurriendo en mi vida y llena parte de mi tiempo. Tampoco os hablaré de él con regularidad, tan sólo cuando tenga novedades. 

Espero que os guste y que esto pueda crecer cada día un poco más...
 

sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Quién está detrás de todo esto?


Pues a la vista está, y según la amplia proliferación de este tipo de espacios en la red, alguien no muy original, pero qué envidia me han dado todas las súper mamis que hay por la red y he pensado ¡yo también puedo hacerlo!

Soy periodista y profesora de Secundaria, de lo primero ejercí durante algún tiempo como coordinadora de una revista dirigida a profes y mamis y papis de niños de 0 a 3, de lo segundo no literalmente, pero sí he trabajado varios años como guía de museos en Madrid para niños. Momento en el que entré en contacto con los más pequeños ya que las actividades eran para criaturitas a partir de tres años. Sí, clases de 25 niños de tres años por un museo lleno de cosas que no se pueden tocar. Casi es más fácil desactivar una bomba. Sin embargo, esta experiencia fue muy especial, y por decirlo de alguna manera me ha marcado y ha convertido en la mamá que soy hoy. Porque sí, ¡ahora soy mamá!, quizá una mamá con más errores que aciertos, pero soy ni más ni menos la que le ha tocado a mi peque.

¿Por qué ahora? El momento no lo he elegido de forma arbitraria. “Principoso” (sí, no me preguntéis por qué, pero desde que nació, Treintapapi y yo, llamamos así al peque de la casa, algo así como decirle “mi príncipe” pero quitándole ñoñería) acaba de cumplir un año, parece que empezamos a entendernos, aunque a veces se lo regalaría a la vecina, y yo acabo de entrar de lleno en la versión 3.0. ¡Soy treintañera! Un buen momento para disfrutar de las relaciones afectivas, de amistad, para prosperar en el ámbito laboral, ir a cenas, tomarme gin-tonics, ir siempre a la moda… Espera, espera… en realidad no soy treintañera, soy Treintamami:

- Disfruto de las relaciones afectivas con Treintapapi (después de diez años de relación, cuatro de ellos viviendo juntos, no podemos quejarnos).
- También saboreo la compañía de mis amigas, muchas ya tienen hijos por lo que no corro el riesgo de aburrirlas con mis temas de conversación y las que no tienen babys y siguen ahí, en realidad, imagino que es simplemente porque me quieren.
- Voy de cena (con la “teta al aire”).
- ¿Tomarme gin-tonics? Ni siquiera sé por qué he puesto esto ya que ni aún siendo veinteañera los tomaba, imagino que quedaba bien y a la última. Ahora, confieso que tras el embarazo y un año de lactancia, muero por tomarme una copa, aunque antes casi nunca las tomaba.
- ¿La moda? Claro que sí, intento que Principoso siempre vaya a la moda… Ir de compras y no comprarme nada pero cargar para él es un clásico.
- He dejado en último lugar esto de prosperar en el ámbito laboral. Es cierto que en mi caso mi situación la he decidido yo a conciencia y entiendo que soy una privilegiada por ello. Cuando Treintapapi y yo decidimos que ya había llegado el momento de tener un hijo, lo hicimos teniendo guardados los ahorros necesarios para poder afrontar el primer año de vida del niño sin que mami trabajase. Ese primer año ya ha llegado, mis padres viven lejos y todavía son jóvenes y trabajan por lo que no pueden echarnos una mano, y de momento, y por todo ello, vamos a ampliarlo hasta que tenga dos años. Repito que sé que soy una afortunada por poder estar en casa con él y no perderme ni un solo segundo de su vida, pero esta situación también me hace admirar a todas las mamis que trabajan dentro y fuera de casa.
Es cierto que no nos podemos permitir grandes lujos, que no podemos acceder a una casa en propiedad… pero vamos viviendo la vida según nos va llegando. No os voy a negar que en muchas ocasiones me entra un desasosiego horrible a quedarme rezagada y que cuando quiera volver a trabajar nadie me quiera pero es una decisión ya tomada y meditada, aunque el miedo es libre y siempre está ahí.

No sé que le deparará a este blog, sólo sé que lo haré con cariño y como una forma de seguir escribiendo a pesar de no estar en activo. Es importante dejar claro que no soy una experta en maternidad, ni en pediatría… Sólo soy una experta de mi casa y de las cosas que nos funcionan o no a nosotros y desde esta perspectiva lo contaré. Sólo espero que nadie, en ningún momento pueda sentirse ofendido por nada que se explique en estos posts, una de mis máximas en la maternidad es que seamos libres todas y cada una de nosotras, porque somos madres y eso ya nos hace ser la leche, digan lo que digan. Aunque para que alguien opine sobre lo que digo se supone que tengo que tener seguidores y quizá eso ya sea demasiado pretencioso por mi parte. ;)
Veréis en todo momento que me referiré a las mamis. Para nada es una forma de excluir a los padres, de hecho Treintapapi va a ser igual de protagonista en todas las andanzas, a pesar de que él odia las redes sociales. Así que si leéis mamis, papis del mundo daos por aludidos.

La pedazo de foto que acompaña mi primer post es muy especial. Forma parte de la sesión de fotos que me hicieron en Y bajarte la luna (wwwybajartelaluna.com). Si aún no les seguís deberíais... son geniales y  creo que os hablaré de ellos en muchas ocasiones.