lunes, 12 de diciembre de 2016

Mentir por una ilusión


El otro día hablando con amigos sobre disfrazarse de Papá Noel/Reyes Magos para los niños, el padrino de Principoso, y padre del “mejoramigodelmundomundial” decía que “por qué hay que hacerse pasar por nadie? La magia es esa… no verles nunca y creer en ellos”, algo con lo que Treintapapi está totalmente de acuerdo. La verdad, me hizo pensar en el tema de las mentiras piadosas que se hacen/hacemos a los niños para mantener esa ilusión. Para empezar, por suerte, aún me queda mucho para tener que plantearme seriamente si ha llegado el momento o no. Principoso sólo tiene un año y por aquí somos muy partidarios de la magia de la Navidad y de los Reyes Magos. Baltasar for president!, que para algo es mi preferido (aunque si Papá Noel nos hace ojitos tampoco le vamos a apartar la mirada). 

El caso es que toda mi vida he ido a la cabalgata, a hacerme fotos con los Reyes, he puesto agua para los camellos y galletas para sus Majestades y que yo sepa ningún trauma significativo asoma, más allá de la locura transitoria en la que me encuentro por la maternidad. ¿Cómo me enteré de la verdad? Pues sinceramente ¡no me acuerdo! Sólo sé que un día lo supe. Y me encontré con unas Navidades igual de bonitas. Llevarme nueve años con mi hermano hizo que yo me encargase de decorar todo con él, escribirle cartas haciéndome pasar por los Reyes, envolver sus regalos e incluso envolver los míos para que él no sospechase… en definitiva, me encargué de mantener la mentira más bonita del mundo para mi hermano y ahora pienso hacerlo para mi hijo.

En los últimos días hay un debate abierto sobre la conveniencia o no de mentir a los niños y creo que se nos va de las manos… Una cosa es mentir por temas graves, o educarle en la mentira convirtiéndole en un mentiroso compulsivo y otra cosa es mantener la magia de la Navidad, del ratoncito Pérez… Si es cierto que, a veces, en nuestro afán de mantener la magia hasta el final rizamos demasiado el rizo. Los niños son inocentes no tontos. Por eso, quizá estoy de acuerdo con el padre del “mejoramigodelmundomundial”, disfrazarse haciéndole sospechar más de la cuenta al final tampoco es necesario…

Y, ¿qué hacer cuando sea insostenible?

Todos los años por estas fechas me llega a través de las redes una famosa carta de una mamá a su hija explicándole cómo los Magos más magos del mundo les pidieron ayuda cuando la peque nació. Por lo visto estos viejitos de Oriente no estaban para muchos trotes… (Desconozco la autoría de la carta, si alguien lo sabe que me lo diga que lo añado encantada). Yo ya la tengo guardada por si al final nos decidimos como un buen método.

Mamá, mamá.. mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdad? La madre de María sonríe, le da un beso y le dice:- Mira María… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años. Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a María:- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?- ¡Sí mamá, por favor!

Apreciado papá y apreciada mamá de María:

Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer María. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos. Pero, a partir de ahora, no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a María hasta que cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de nosotros? ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos. Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando María te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más la queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón. Melchor, Gaspar y Baltasar



Magia=hacer una buena acción
También estos días la madre “delmejoramigodelmundomundial” me pasaba esta noticia de una mamá que ante las dudas de su hijo, le mostraba cómo él también puede ser Papá Noel haciendo una buena obra.
La verdad es un enfoque muy bonito, pero… si nos decantamos por él, quizá no tenga cabida lo que comentaba antes de rizar el rizo…

Yo por mi parte quiero que Principoso viva estas fechas como me ocurrió a mí en mi infancia, fue precioso y no le guardo rencor a nadie por mentirme. Sólo me da pena una cosa: que pasara tan rápido. Pero es cierto que es un tema que cada año por estas fechas vuelve a salir y en cada casa se trata de una manera distinta, todas ellas muy loables y 0%criticables… Cada uno en su casa… y los Reyes Magos en la de todos.
¿Qué opináis?
Por cierto, en línea con lo de hacer una buena obra… a nosotros nos gustaría que el peque aprendiese que en Navidad se revisan los juguetes y los que ya no use se donen. Este año, aunque él todavía no se entera, hemos empezado con la tradición y a principios de mes nos acercamos  a “Ningún niño sin sonrisa” para entregar todo lo que ya no usábamos en casa, juegos de mesa de los Treintapapis incluidos.

2 comentarios:

  1. Yo tampoco lo recuerdo como un trauma. Quizás como dices porque recuerdo perfectamente confabularme con mis padres en la tarea de engañar a mi hermana pequeña teniendo yo la responsabilidad como hermana mayor que era de que ella no se enterase. Además en mi casa las edades de los primos son de lo más variadas (desde mis 30 a los 10 del pequeño - y ahora va y llega "elmejoramigodelmundomundial") y siempre ha habido un pequeñajo con el que mantener la ilusión. Coincido en que cuanto menos mintamos mejor (pero más porque se darán cuenta de que Melchor es su tío disfrazado que por otra cosa). Y sí, yo soy las que ponen el grito en el cielo con los Baltasares pintados jajaja. Las dos propuestas que comentas me parecen geniales. Al fin y al cabo la magia de la Navidad no son solo los regalos. Las luces, juntarse con la familia (la que nos viene dada y los amigos que elegimos)... que el peque se entere de quiénes son los Reyes no quiere decir que haya que matar la ilusión en unas fiestas tan especiales (lo digo yo que es mi época favorita del año).

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  2. Totalmente de acuerdo con todo... Lo de juntarse con la familia que eliges es lo más...

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