miércoles, 18 de enero de 2017

Sobrevivir a la avalancha de juguetes


Por el titular de esta entrada podríais sospechar que os voy a dar la receta mágica para gestionar la llegada de regalos para nuestros principosos y principosas, pero siento decepcionaros. No hay una fórmula perfecta. Además, no os voy a engañar, no soy nada estricta con este tema. Lo sé. Sé que muchas pensaréis que estoy loca, que no es bueno pedagógica y educativamente hablando, que dos o tres juguetes son suficientes regalos -véase en momentos clave como la visita de  Papá Noel o los Magos de Oriente, según como gustéis en vuestras familias, o en cumpleaños-, pero no, no me obsesiono con este tema.

Éstas han sido las segundas navidades con el peque en casa y ya hemos pasado su primer cumple por lo que puedo hacer balance con conocimiento de causa.
Cuando os digo que “no soy muy estricta con este tema”, esta frase merece una explicación.

Hay mucha gente que quiere a Principoso, es ¡un niño muy afortunado!, y a toda esa gente que le quiere le hace muchísima ilusión escribir en la carta a los Reyes una petición para él o regalarle algo en su cumpleaños. No seré yo la que les quite la ilusión o les diga lo contrario.
Además, son ¡dos veces al año! Aún recuerdo cómo vivía yo estos momentos de pequeña. Ir a buscar el regalo a casa de los abuelos o que los abuelos vinieran con él era ¡muy emocionante! Lo único que hacemos es que papá y mamá sólo piden una o dos cosas, como mucho, porque después llegarán el resto de regalos.

El año pasado, quitando estas dos fechas puntuales, el niño no recibió juguetes nuevos en ningún momento. Algo que creo es importante ya que con los juguetes recibidos en octubre y Navidad no ha necesitado nada más.
Sí que estoy de acuerdo, por ejemplo, con lo que dice la mamá del “mejoramigodelmundomundial”. Ella tiene “la ley no escrita” de un solo regalo por persona/núcleo familiar.

Lo que sí estoy encantada, tanto en las dos navidades que hemos pasado ya, como en su cumpleaños, es que todo el mundo nos ha preguntado qué creíamos que sería lo conveniente para Principoso y en ese sentido es genial porque evitas juguetes que tú como madre o padre sabes que tu hijo no les va a prestar atención y, con lo caros que son, es una pena.
De momento nos preguntan y podemos elegir, ya llegará el momento en el que nos tengamos que comer el juguete de turno que está de moda porque la carta o las peticiones de cumple las harán ellos, como está mandado.

También ha habido casos en los que no nos han preguntado y ningún problema. A la tía de Principoso le hacía ilusión comprarle su primera bici, a pesar de que todavía no la va a usar, pues ¡adelante! Si hace ilusión quiere decir que sale del corazón y nosotros no vamos a decir nada. Lo mismo con el tío de la criatura. A éste le apetecía comprarle su primera equipación de fútbol (con lo complicado que es en nuestro caso ya que cada lado somos de un equipo, pero ya lo dijimos cuando nació el niño: nadie tenía prohibido comprar ninguna equipación fuera del equipo que fuera).

Conceptos en la carta a los Reyes
Esta Treintamami, de momento y hasta que el niño sea capaz de pedir lo que quiere, se ha inventado “los conceptos”. Sí, sí para partirse, se me va la cabeza.
El caso es que la carta a los Reyes estaba estructurada en conceptos, sin hablar de un producto en concreto. Así cuando alguien nos preguntaba qué quería el peque nosotros le dábamos un concepto o idea más concreta en caso de que no estuvieran muy puestos en tema juguetes. Así teníamos:

~  concepto coches (el garaje, alfombra y coches del Ikea son  geniales),
~      trenes (lo mismo, Ikea forever),
~    música (a vueltas con los suecos ya que el pack de 3 instrumentos de madera no ha podido gustarle más),
~  construcciones (Lego “Mi primera granja” o el camión traga bloques de Megablocks),
~      triciclo 3 en 1 (en este caso ha sido uno de Injusa “encargado” en Eurekakids, al igual que la bici sin pedales de la que os hablaba anteriormente),
~      libros (este año ha sido el turno de “A qué sabe la luna” y un par de libros bilingües),
~      juego de imitación: cocinita (con sus ollas, cafetera… ),
~      juego de coordinación (bloque para amartillar también de Ikea),
~      pinturas (los Giotto bebé han sido un éxito)…

Y ¡también había caprichos, claro que sí! Me refiero a esas cosas que simplemente sabes que a tu hijo le van a sacar una sonrisa porque le encanta Pepa Pig (sí, Pepa ha sido una de sus primeras palabras), la Patrulla Canina (todo el día con los bolos arriba y abajo), los cohetes (el de Eurekakids es impresionante), o Toy Story (bueno, en este caso dudo de si era regalo para el niño o para los padres…).

Ahora que ya han pasado casi dos semanas desde que todo esto tuvo que entrar en mi reducida casa puedo contar como lo gestionamos. La mayoría de las cosas están en su habitación. Principoso pasa la mayor parte del tiempo en el salón y aquí sólo están algunas cosas, las menos. El resto se las vamos sacando poco a poco y cada vez que sacas algo es como si hubieran llegado los Reyes de nuevo. Y eso es genial, o por lo menos a mí me lo parece. Ahora seguiremos con estos juguetes hasta octubre, y vuelta a empezar… Antes de Navidad iremos a donar los juguetes que ya no use y a hacer hueco a los que estén por llegar.

Por cierto, ¿conocéis los puntos de intercambio de juguetes? En Barcelona, por ejemplo, la plataforma Gestores de Residuos lo organizó hace unos años, no sé si lo sigue haciendo, con un sistema de puntos: juguetes pequeños (objetos de cocinita, coches, etc.): 2 puntos; juguetes medios (camiones, muñecas, etc.): 5 puntos; juguetes grandes (cocinas, triciclos, parkings de coches, etc.): 10 puntos… Así ibas obteniendo tus puntos y podías comprar otros juguetes con lo que habías conseguido. La idea estaba enfocada en la reutilización y la reducción de residuos. A mí me parece muy interesante, la verdad.

Espero que esta lista de conceptos os pueda resultar útil para regalar en futuros cumpleaños que tengáis o incluso en próximas navidades porque no creo que los gustos infantiles/paternos cambien tanto. 


Los regalos de estas navidades
 

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