lunes, 13 de febrero de 2017

Nuestra cápsula del tiempo


Para las que sois de Madrid, o los que habéis estado de turismo alguna vez por aquí, ¿os habéis fijado en la estatua de Cervantes que hay en la Plaza de las Cortes, justo enfrente del Congreso de los Diputados? La escultura no está ahí por casualidad ya que la plaza está muy cerca del Barrio de las Letras donde se encuentra la casa del propio escritor. 
Hace años me tocó hacer de guía/educadora de un grupo por el Madrid de las Letras y esta primera parada, bajo la atenta mirada del famoso Manco de Lepanto, fue inspiradora. A los niños y sus profes les contamos una interesantísima curiosidad.

En diciembre de 2009, durante los trabajos de remodelación de la plaza de las Cortes hubo que retirar a un lado la estatua de Cervantes. Cuando las máquinas excavaban la tierra, uno de los operarios empezó a desgañitarse para indicar a sus compañeros que detuvieran el trabajo. Entre la tierra y los escombros, justo debajo de donde hasta hacía un momento había estado la base de granito de la estatua, vio algo que llamó su atención. Se trataba de una lápida con una anilla que parecía una compuerta secreta. Detenidas las obras, un equipo de arqueólogos se personó en el lugar y se hizo cargo de la situación. Abrieron la compuerta y del hueco oscuro emanó un olor pestilente. Hubo que meterse de medio cuerpo en el agujero y tirar con fuerza para extraer una caja de plomo hermética totalmente ennegrecida. Sus medidas eran 38,5 cms de largo, 22,5 de ancho y 22 de altura.
Y ¿qué había allí? Lo que encontraron fue una urna de cristal que contenía lo que muchos ya sospechaban: una cápsula del tiempo.
La cápsula albergaba multitud de objetos de la época en que se enterró, 1834. Así, encontramos retratos de algunos personajes de la época, el discurso de la reina regente de apertura de las cortes generales en julio de 1834, ejemplares de prensa, varios ejemplares de El Quijote, varias monedas y medallas o un Calendario manual y guía de forasteros de Madrid para el año 1834, entre otros muchos objetos”. Datos obtenidos en Mirador Madrid. Más información.

No me he vuelto loca, este blog sigue siendo de maternidad pero me apetecía contaros algo que estamos haciendo en casa, y que seguro que hacéis muchas, y me hacía gracia explicar el momento en el que me dije “yo quiero una de esas cuando tenga un bebé”. Y así lo estamos haciendo.

Nuestra caja no tiene tanta solera como la de Cervantes y ni siquiera sabemos si algún día la enterraremos en algún sitio o directamente la guardaremos para enseñársela a Principoso cuando crezca. De momento ya tenemos bastantes cosas guardadas. Os lo explico por si os da ideas:

- periódicos que compramos el día que nació.
- su primer chupete.
- dedicatorias que le hicieron cuando nació.
- unos sobres con su nombre escrito por su bisa de 95 años.
- su primer globo.
- el globo y la guirnalda de decoración de su primer cumpleaños.
- una carta, impresionante, que le escribió su tía por su cumple.
- una foto de su mano y la de Treintapapi.
- su primera foto para el DNI
- un cd con un vídeo en el que se ve a Principoso haciendo el regalo de nuestro primer día de la madre.
-una galleta de las que me hizo una amiga para mi “NObabyShower”, (yo no quería Babyshower, lo siento soy una rancia y no me motivan, y los amigos más íntimos se presentaron en casa para celebrar un NoBabyShower con galletas incluidas).
-una gorra de Salamanca. Esto tiene su explicación. Una de las primeras excursiones que hicimos con Principoso fue a Salamanca y hacía un solazo increíble y nosotros como padres expertos íbamos sin gorra, sin protector solar… ahí con un par… Treintapapi entró con el Padrino de Principoso en una tienda para comprar una gorra de emergencia y salieron con la más grande, y fea para mi gusto, que pudieron encontrar.

Son sólo ideas, pero creo que tanto si se entierra y algún día se decide ir a buscarlo con el niño o simplemente se guarda para enseñárselo es algo muy fácil de hacer y ¡tan bonito!

Por cierto, si os apetece juntar a un grupito de papis y peques y hacer una visita por el Madrid de las Letras, que yo os recomiendo 100% cuando venga el buen tiempo, yo os aconsejo que llaméis a Mirarte, la empresa en la que trabajaba, repito trabajaba, ya no, luego no me llevo nada por ello, pero hacen las cosas muy bien e igual os pueden preparar una visita. Esta es su web.






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