jueves, 20 de abril de 2017

Libros con humor y sensibilidad


Ahora que se acerca el día del libro no podía perder la oportunidad de hablaros de los libros que me acompañaron en mi embarazo y otros que llegaron en los primeros meses de mi maternidad. Como la lista no es muy extensa, lo de leer desde que nació Principoso es otro tema, también quiero compartir con vosotras mi lista de deseos (Treintapapi en mi Amazon libros está mi lista para que no te equivoques) por si os llama la atención alguno y podéis picar este fin de semana. Yo quiero picar con alguno!!! Eso o que alguno de ellos se transforme en mi regalo del día de la madre… Viéndolo así éste también puede ser un post de ideas para celebrar nuestro día… ¿Un auto regalo quizá?

¿Qué tengo por casa?

- Qué se puede esperar cuando se está esperando. Heidi Murkoff. Editorial Planeta. Original ¿eh? Vale, todas las embarazadas, o casi todas, lo tienen, no estoy descubriendo América pero es que yo lo usé tanto que no puedo más que recomendarlo. Con deciros que ¡lo tenía en mi mesita de noche! No sé, me tranquilizaba leer el por qué de los síntomas que estaba teniendo y me gustaba anticiparme a otros que podría tener sin alarmarme demasiado y sabiendo por qué ocurría cada cosa. Está claro que en Internet hay miles de páginas y si la cosa se pone seria por supuesto ahí están los médicos pero a mí me relajaba meterme en la cama con el libro y leer lo que me estaba pasando. Si algún día tengo otro bebé imagino que esto cambiará… más que nada porque ya no podré meterme en la cama relajada a leer, no porque el libro ya no me resulte útil.

- Parir con humor. Carles Capdevila. Ed. La Campana. Éste lo compré cuando ya había sido mamá pero no está de más leerlo después para reírse de una misma. Si lo lees antes genial porque te relajará de cara a lo que va a venir. El humor siempre es un buen antídoto para los nervios y para tomarse con filosofía ciertos comentarios. El argumento: “ella y él lo meditan, ella y él lo hacen, ella y él esperan, ella y él desesperan, ella tiene el Bebé (él mira) y el Bebé cambia por completo las vidas de ella y él”. Por el camino ella y él se encontrarán con las opiniones de los personajes invitados “el ginecólogo o el pediatra, los vecinos, el farmacéutico, otros papás o mamás, amigos sin hijos ni ganas, las abuelas…”.

- Soy buena MalaMadre. El libro del Club de MalasMadres. Ed. Lunwerg. Archiconocido libro y club. Sigue un poco la estela de lo que os hablaba en Parir con humor. Tratar con ironía ciertos temas que antes o después nos ocurrirán en nuestro embarazo, parto o postparto. Tipografías muy cuidadas e imágenes muy al estilo Malasmadres.

- Un regalo para toda la vida. Carlos González. Si podéis leerlo durante el embarazo mejor. La lactancia va a ser un tema muy recurrente durante nuestro embarazo y primeros meses o años de nuestro bebé por eso es importante desterrar ciertos mitos y las decisiones que tomemos lo hagamos con toda la información sobre la mesa.

-Lo mejor de nuestras vidas. Lucía Galán Bertrand. Ed. Planeta. Puff!! Da igual cuando lo leáis, embarazo, postparto, niño con 18 años… vais a llorar igualmente. Historias reales, sensibilidad al máximo y verdades como puños.
Tuve la suerte de que la autora me firmara el libro en uno de los “Gin con…” que organizan en Malasmadres y que no me podía perder porque éste fue el primer libro que conseguí leer después de que naciera el peque y eso es algo que no se olvida. Lloré, lloré mucho… pero no os penséis que es sólo eso también vais a encontrar mucha positividad.

Y ahora, mi lista de deseos

Os dejo los enlaces a Amazon por si os resulta más cómodo...
Y hasta aquí  mis recomendaciones para este Día del Libro 2017. 




miércoles, 19 de abril de 2017

Cupcakes vs Mediasnoches


Retomo temas del blog después de las vacas. Sí, ya lo sé, ya estamos a miércoles y las vacaciones hace días que han pasado pero ha sido un movido inicio de semana, con rotura de diente de leche incluida… eso y que me caso en un mes y una hace lo que puede para llegar a todo… :)

Hoy vengo con una reflexión muy personal y que igual es un poco polémica pero no hay miedo…

¿Sabéis esa sensación de tener que elegir bando para cualquier tema relacionado con la maternidad? Sí, seguro que sabéis de lo que hablo porque es un tema cero novedoso.

La verdad, entre nosotras nos respetamos muy poco. Tan sólo hacen falta dos madres hablando para poner en entredicho lo que hace una tercera. Y desgraciadamente lo hemos hecho todas y todos. Puede que en ocasiones sea incluso sin darnos cuenta con frases del tipo “no si yo no digo nada, si yo respeto lo que haga cada una, cada uno que haga lo que quiera pero…” y ahí tras ese pero damos la puntilla. Yo misma lo he hecho seguro, no lo voy a negar ni muchísimo menos y la verdad ¡es horrible! Bastante duro es ser mamá como para que estemos constantemente en una guerra entre nosotras. Horrible. Y encima artículos como el de este fin de semana publicado por El Mundo: “Malasmadres contra Súper madres: la última batalla que divide España” no ayudan nada. A mí sólo con leer el titular se me ponen los pelos de punta.

¿Por qué tengo que elegir bando? Quizá si me paro a pensar en el artículo me siento más identificada con lo que representa el grupo de Malasmadres, pero por lo que significa, lo que busca con el tema de la conciliación… pero también hay rasgos del otro bando que son yo. Particularmente no considero que “llevar a mi hijo todo el día en brazos” como se dice en el artículo con cierto tonito sea malo ni tenga que ser un rasgo exclusivo de las Supermadres. Hago lo que quiero y como lo quiero sin pensar de qué bando soy.

Pues siguiendo la estela de batallas que conforman esta guerra, tras los famosos lactancia vs. biberón, porteo ergonómico vs. no porteo, colecho vs. a su habitación… llega cupcakes vs. mediasnoches.

Diréis pero ¿qué dices? Pues sí, llevo varias semanas intuyendo un nuevo capítulo de esta guerra maternal. Hace varios meses incluso yo misma (entono el mea culpa) comenté en un post de otra mamá algo así como “qué guay celebrar el cumple como se hacía en nuestra infancia, se nos va de las manos…" pero de repente han ido pasando los meses y noto como de ese tipo de comentarios se multiplican y se ha pasado al “yo celebro el cumple con gusanitos y sándwiches en lugar de tanto cupcakes y cumpleaños tematizado porque mi vida no es Pinterest”. Y ahí es donde alucino!!
Una vez más para poner en valor la forma que hemos elegido para celebrar el cumple de nuestros peques parece que tenemos que tirar por tierra la opción elegida por otros padres, y que incluso eres mejor madre si lo celebras a la antigua usanza o eres más detallista si lo haces de la forma cuqui porque has dedicado más tiempo a la organización del evento. Yo por lo menos he recapacitado a tiempo.

¿Y qué más da? No creo que exista ninguna madre ni ningún padre que organice el cumple de sus hijos sin ilusión y sin amor, entonces ¿qué más da si ponemos cupcakes o mediaslunas? Llamadme loca pero no lo entiendo, o por lo menos ahora ya no lo entiendo.

Hace unos días vi a una mamá que la temática del cumple de su hija era de “cacas” porque la niña se lo había pedido y lo hizo!! Pues un aplauso por esa mamá! Su hija se lo pidió y la mamá cumplió su deseo. De cacas pues de cacas. Lo que no especifica la noticias es si había cupcakes o sándwiches en la celebración.

Cuando Principoso cumplió el primer año queríamos invitar a todo el mundo, creo que es normal. ¡El primer cumpleaños es muy emocionante! En casa no cabemos todos y elegimos un restaurante que nos gusta y que es muy familiar para comer ¡¡¡cocido de leña!! Nos apetecía y punto y una vez más no estoy en ningún bando. Cuando los niños del grupo sean más mayores evidentemente ellos serán los absolutos protagonistas y el número de invitados niños superará con creces al de adultos y habrá años que lo haré con cupcakes y otros con gusanitos y refrescos con mucho azúcar, otros me iré al parque de picnic y otros iré a un parque de bolas. No lo sé. El caso es que ¡da igual!

Ser felices y dejar serlo es la clave. Con Nocilla o Buttercream es lo de menos. Yo inconscientemente puede que haya juzgado en ocasiones pero ya me he parado, he pensado y he reflexionado. Sería genial que lo hiciésemos ¡todos los papis y mamis! Papis también eh? Que en todo este tipo de artículos nunca jamás de los jamases se menciona a los padres y eso también me cansa.

Por cierto el titular es idea de una amiga con la que estuve hablando de este tema el otro día. Gracias!




jueves, 6 de abril de 2017

Lavar los dientes al pequeño ratoncito


Si alguien me preguntase desde cuando me lavo los dientes pues la verdad no sabría qué contestar… Desde que tengo recuerdos tengo constancia de haberme lavado los dientes pero dudo mucho que mis padres, no por malos padres o por dejadez sino porque creo que ahora estamos más concienciados con la salud bucodental, me lavasen los dientes siendo un bebé.
El tema de los niños pequeños con caries asusta un montón, por ellos, por su salud evidentemente, pero por el bolsillo de los papis también no nos engañemos.

Desde que nació Principoso le pasaba una gasita mojada en agua por las encías para retirar restos de leche que hubieran quedado pero tampoco me volvía loca ya que era lactancia a demanda hasta que él quiso por lo que alimento en la boca tenía la mayor parte del tiempo (los dedales de silicona también sirven aunque más para generar el hábito en el niño que para eliminar residuos).
Si los odontopediatras leyeran este párrafo se llevarían las manos a la cabeza porque la leche materna tiene lactosa y también puede generar caries pero madres del mundo, seguro que me entendéis cuando os digo que si casi no se duerme y estás toda la noche con el pecho al aire ¿cómo vas a lavarles las encías/dientes después de cada toma? ¡Se desvelarán y habrá que volver a empezar!

A los cuatro meses ya habían salido a saludarnos sus dos primeros dientes y el resto empezaron a salir bastante rápido, o igual no y es el ritmo normal y en mi ignorancia de primeriza me ha parecido muy rápido. El caso es que con 18  meses Principoso tiene casi 14 piezas fuera y ahora el cepillado ya es sí, sí o también.  En realidad empezamos a ser más estrictos desde que le salió el primero, aunque lo de los 3 cepillados diarios lo llevamos un poco mal.

Desde el primer diente
Si entráis en Odontología Pediátrica podéis ver cómo aconsejan el cepillado dental desde que aparece el primer diente, algo que muchos pediatras y enfermeras no tienen muy interiorizado todavía y quizá no le dan la importancia que debieran. No sé vosotras pero a mí en ninguna de las revisiones de Principoso me han preguntado por su higiene dental y por cómo va la salida de dientes. Eso sí, mostrar preocupación porque es hijo único (tiene 18 meses un poco de tiempo señores) y no va a ninguna escuela infantil en todas las revisiones.

Caries
“La caries es una infección del diente producida por los microbios que viven en nuestra boca y son la enfermedad crónica infantil más común. La caries de la primera infancia o “caries del biberón” puede producirse desde el mismo instante en que aparecen los primeros dientes en la boca del niño. Desde este mismo instante, pues, es conveniente empezar la limpieza bucal de sus dientecitos, que se llevará a cabo con una pequeña gasa húmeda.  Además, la Sociedad Española de Odontopediatría (S.E.O.P.) defiende que la primera visita al dentista se realice al primer año de vida”

Pues en nuestro caso ya vamos tarde. ¿Alguna de vosotras ha acudido durante el primer año al odontopediatra?, ¿entra por la seguridad social?, ¿es privado? Creo que aprovecharé la revisión de los 18 meses de la semana que viene para salir de dudas.

No pasa nada, son dientes de leche: ERROR
“Cualquier infección en el diente temporal que progrese por la raíz creará una bolsa de pus que afectará al diente permanente. A veces los dientes definitivos salen con malformaciones, manchas o lesiones secundarias a la infección que tuvo el diente de leche en su día y no se trató de forma adecuada. Por ello, es un gran error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado”.

Cómo lo hacemos nosotros
Volviendo al tema de cómo lo hacemos nosotros para lavar los dientes a Principoso, lo primero que hice fue comprar un cepillo para él, blandito y que pudiera ser manipulado con sus pequeñas manitas y lo segundo el tema de la pasta de dientes. Tiene que estar indicada para su edad, es decir de 1000 ppm (partes por millón) de ión flúor y tan sólo manchar el cepillo en el caso de los bebés y una cantidad similar a un grano de arroz en el caso de niños más mayores..
No os lo voy a negar. Me volví loca buscando la pasta hasta que al final compré la pasta de dientes orgánica Jack and Jill en Tutete.
Nos gusta mucho, mucho!




De momento hemos pasado por muchas fases: lo odio, me encanta, no me gusta, me parto de risa al lavarme los dientes… Ahora mismo estamos en el momento de ni te me acerques con ese cepillo. Es una lucha sin cuartel. Creo que la salida de los colmillos tiene mucho que ver. Probablemente esté dolorido y no quiera saber nada de cepillar sus dientes.

Evidientemente
Como mama primeriza os aconsejo este blog https://evidientemente.wordpress.com me ha ayudado para darme cuenta de que casi todo lo estaba haciendo mal!!!!!!!  Posturas a la hora de cepillarle, cómo hacerlo…
¿Vosotras sabíais esto?: “Posteriormente diremos al niño que ESCUPA, pero NO que se enjuague. No hay que enjuagarse tras el cepillado, ni niños ni adultos. El riesgo de que con la ingesta de esa escasísima cantidad de pasta suceda un evento negativo es bajísimo. De hecho, a pesar de las investigaciones constantes sobre la cuestión, no se ha encontrado un solo caso de fluorosis ni ningún efecto secundario por cepillarse con pasta fluorada 3 veces al día”. Me siento súper ignorante a nivel dental.
A lo que iba que me enrollo, que el blog y la autora me gusta mucho porque además de odontóloga es mamá  lactante de una niña de 3 años y medio y eso se nota.
Os animo a que entréis.

Una última duda: ¿cepillo eléctrico?
Tanto Treintapapi como yo utilizamos cepillo eléctrico y la verdad no lo cambio por nada. Cada vez que vamos de viaje y a lo mejor nos llevamos uno manual nos quedamos con la sensación de que los dientes no están limpios… imagino que son costumbres o manías. El caso es que ahora que utilizamos la imitación en el momento del cepillado dental para ver si Principoso deja de verlo como algo traumático, él quiere coger los nuestros siempre. Y he pensado "oye y ¿si probamos con uno para niños?". Le tengo echado el ojo a éste de Tutete, aunque sé que pone para 3 años... ¿vosotras qué opináis?, ¿usáis cepillos eléctricos con vuestras criaturas?, ¿a partir de qué edad? 

En Evidientemente nos dicen que “el cepillo eléctrico sólo está indicado cuando se tiene constancia de que con el manual se hace bien. Lo importante no es el cepillo sino la mano que lo mueve y los ojos que ven cómo y por dónde”. En nuestro caso somos nosotros los que cepillamos los dientes a Principoso, después de dejarle a él probar primero… por lo que no sé si se puede considerar que lo hacemos bien.

¿Qué opináis?


Más info:

martes, 4 de abril de 2017

Mamá también se cuida ( o debería hacerlo)


Antes de ser mamá no es que fuera una loca maniática de cuidarme y los cosméticos pero mis productitos para tener la piel de la cara bien y mis cremas hidratantes nunca faltaban. Por no hablar de mis piernas siempre a punto para cualquier imprevisto.

Cuando me quedé embarazada seguía más o menos mis rutinas, o por lo menos lo intenté a partir del segundo trimestre cuando vomitaba una vez a la semana en lugar de una vez al día.

Aún recuerdo un día que iba en el tren con una amiga camino del trabajo y yo la decía no dejes que me descuide cuando nazca el niño.
Jaaaaaaaaaa!!! 
Cuando nació Principoso ya no es que yo me descuidara, que también, es que mi melena frondosa y espectacular del embarazo pasó a ser una melena de cuatro pelos (el resto se quedaba en el cepillo y la almohada) y mi cara un cúmulo de granos que no tuve ni en la adolescencia.
Encima llegó Treintapapi y me dijo aquello de ¿nos casamos? Síi!, claro que quiero pero ahora que estoy hecha una piltrafa!!

No me quedó otra que mentalizarme y volver a mis rutinas que tampoco es que antes me quitaran tanto tiempo, pero era necesario.
Hoy me centraré en lo que he hecho con mi cara (más que nada porque con el pelo aún no he hecho nada y la peluquería de momento sigue siendo un lugar inhóspito al que he ido dos veces en 18 meses), mi cara la de siempre pero con menos granos eso sí.

Mis rutinas y los productos que utilizo

- Agua Micelar de Garnier: ¿os cuento lo que quiero o debería hacer o lo que realmente hago? Lo que me gustaría hacer es limpiar el rostro cada noche con un disco desmaquillante tanto si he estado maquillada (casi nunca) como si no. El problema es que no lo hago todas las noches. Muchos días entre la lucha de irse a dormir, lavar dientes… se me olvida pero todas las noches es lo que entraba en mi plan. El plan de “Treintamami se casa y no quiere ser una paella”.

- Limpiador PureActive 3 en 1: Aquí sí que lo cumplo a rajatabla. Lo tengo en la bañera y me resulta fácil y cómodo cada día cuando me ducho limpiar mi cara con este producto haciendo círculos y frotando especialmente en nariz, barbilla y frente que son las zonas que tengo peor y donde se acumula más grasa.  Éste es para pieles mixtas con imperfecciones y tiene ácido salicílico, eucalipto…  Aunque este producto también se puede utilizar como mascarilla yo no lo hago porque como mascarilla utilizo otra cosa…

- PureActive Intensive 3 en 1. Carbón Anti-Puntos negros: Esta mascarilla la utilizo una vez a la semana, y sí esto también lo cumplo. Es para pieles grasas con tendencia acneica. Está enriquecida con carbón y arándanos. Aunque se puede usar hasta tres veces por semana yo sólo lo hago una. Humedezco el rostro, aplico la mascarilla y la dejo secar. Al cabo de unos minutos notaréis que la piel queda tirante y es aquí cuando aclaro con abundante agua. ¡Atención! No es la famosa mascarilla de vídeos de Youtube, Instagram… ésta se retira con agua y aunque nunca he probado la famosísima mascarilla negra, con ésta me vale la verdad. Estoy muy contenta porque realmente elimina los puntos negros y matifica las zonas en las que acumulamos más grasa.


- SkinActive HydraBomb: Con esta hidratante llevo menos tiempo, antes usaba otras cremas básicas de Garnier, pero de momento estoy contenta. Como punto negativo para las que buscáis protección solar elevada en vuestras cremas hidratantes creo que ésta se queda corta ya que tiene factor 10.

- Borrador óptico: Me apasiona. Utilizo esta base alisadora correctora antes de la BBcream y la sensación de terciopelo es!!! No sé cómo explicarlo.

- BBCream: No podía faltar. Yo no uso maquillaje, pero llevo cinco años, que se dice pronto, usando esta BBCream cada día y no la cambio. He probado otras, que conste, pero no es lo mismo.


Así a simple vista pueden parecer millones de potingues pero quitando la rutina antes de dormir que es la que más me cuesta y más me salto el resto se lleva bien y de verdad no quita nada de tiempo.

Podéis ver que los productos que utilizo son todos de Garnier pero que quede claro que esto no es un post patrocinado ni mucho menos. Todo ha salido de mi bolsillo y todo lo tengo en casa y lo utilizo de verdad. Garnier siempre ha sido la marca que he utilizado. Porque es lo que me puedo permitir y porque me va bien.

¿Qué más antes de la boda?
Pues por primera vez en mi vida he ido a que me hagan una limpieza. Sí, por primera vez, soy así de dejada.
Estoy acudiendo a un centro No+vello que tengo muy cerquita de casa y de momento llevo una sesión que me pareció un alucine por como te deja la cara. Me queda otra sesión este mes y la última antes de la boda, ya en mayo. Las limpiezas no son de vapor, no duele (vamos que no te espachurran los puntos negros) y por lo tanto no dejan ni una sola marca. Son con ultrasonido y galvánica y sales de allí que de verdad pareces otra…

Como subiré fotos de la boda y estaré un tanto pesada con este tema una temporada, esto es una realidad, podréis ver si todo esto ha surtido efecto… que esperemos que sí que una no se casa todos los días. Otro día os contaré que más estoy haciendo para cuidarme… que no son muchas cosas pero suficientes para sentirme mejor.