miércoles, 19 de abril de 2017

Cupcakes vs Mediasnoches


Retomo temas del blog después de las vacas. Sí, ya lo sé, ya estamos a miércoles y las vacaciones hace días que han pasado pero ha sido un movido inicio de semana, con rotura de diente de leche incluida… eso y que me caso en un mes y una hace lo que puede para llegar a todo… :)

Hoy vengo con una reflexión muy personal y que igual es un poco polémica pero no hay miedo…

¿Sabéis esa sensación de tener que elegir bando para cualquier tema relacionado con la maternidad? Sí, seguro que sabéis de lo que hablo porque es un tema cero novedoso.

La verdad, entre nosotras nos respetamos muy poco. Tan sólo hacen falta dos madres hablando para poner en entredicho lo que hace una tercera. Y desgraciadamente lo hemos hecho todas y todos. Puede que en ocasiones sea incluso sin darnos cuenta con frases del tipo “no si yo no digo nada, si yo respeto lo que haga cada una, cada uno que haga lo que quiera pero…” y ahí tras ese pero damos la puntilla. Yo misma lo he hecho seguro, no lo voy a negar ni muchísimo menos y la verdad ¡es horrible! Bastante duro es ser mamá como para que estemos constantemente en una guerra entre nosotras. Horrible. Y encima artículos como el de este fin de semana publicado por El Mundo: “Malasmadres contra Súper madres: la última batalla que divide España” no ayudan nada. A mí sólo con leer el titular se me ponen los pelos de punta.

¿Por qué tengo que elegir bando? Quizá si me paro a pensar en el artículo me siento más identificada con lo que representa el grupo de Malasmadres, pero por lo que significa, lo que busca con el tema de la conciliación… pero también hay rasgos del otro bando que son yo. Particularmente no considero que “llevar a mi hijo todo el día en brazos” como se dice en el artículo con cierto tonito sea malo ni tenga que ser un rasgo exclusivo de las Supermadres. Hago lo que quiero y como lo quiero sin pensar de qué bando soy.

Pues siguiendo la estela de batallas que conforman esta guerra, tras los famosos lactancia vs. biberón, porteo ergonómico vs. no porteo, colecho vs. a su habitación… llega cupcakes vs. mediasnoches.

Diréis pero ¿qué dices? Pues sí, llevo varias semanas intuyendo un nuevo capítulo de esta guerra maternal. Hace varios meses incluso yo misma (entono el mea culpa) comenté en un post de otra mamá algo así como “qué guay celebrar el cumple como se hacía en nuestra infancia, se nos va de las manos…" pero de repente han ido pasando los meses y noto como de ese tipo de comentarios se multiplican y se ha pasado al “yo celebro el cumple con gusanitos y sándwiches en lugar de tanto cupcakes y cumpleaños tematizado porque mi vida no es Pinterest”. Y ahí es donde alucino!!
Una vez más para poner en valor la forma que hemos elegido para celebrar el cumple de nuestros peques parece que tenemos que tirar por tierra la opción elegida por otros padres, y que incluso eres mejor madre si lo celebras a la antigua usanza o eres más detallista si lo haces de la forma cuqui porque has dedicado más tiempo a la organización del evento. Yo por lo menos he recapacitado a tiempo.

¿Y qué más da? No creo que exista ninguna madre ni ningún padre que organice el cumple de sus hijos sin ilusión y sin amor, entonces ¿qué más da si ponemos cupcakes o mediaslunas? Llamadme loca pero no lo entiendo, o por lo menos ahora ya no lo entiendo.

Hace unos días vi a una mamá que la temática del cumple de su hija era de “cacas” porque la niña se lo había pedido y lo hizo!! Pues un aplauso por esa mamá! Su hija se lo pidió y la mamá cumplió su deseo. De cacas pues de cacas. Lo que no especifica la noticias es si había cupcakes o sándwiches en la celebración.

Cuando Principoso cumplió el primer año queríamos invitar a todo el mundo, creo que es normal. ¡El primer cumpleaños es muy emocionante! En casa no cabemos todos y elegimos un restaurante que nos gusta y que es muy familiar para comer ¡¡¡cocido de leña!! Nos apetecía y punto y una vez más no estoy en ningún bando. Cuando los niños del grupo sean más mayores evidentemente ellos serán los absolutos protagonistas y el número de invitados niños superará con creces al de adultos y habrá años que lo haré con cupcakes y otros con gusanitos y refrescos con mucho azúcar, otros me iré al parque de picnic y otros iré a un parque de bolas. No lo sé. El caso es que ¡da igual!

Ser felices y dejar serlo es la clave. Con Nocilla o Buttercream es lo de menos. Yo inconscientemente puede que haya juzgado en ocasiones pero ya me he parado, he pensado y he reflexionado. Sería genial que lo hiciésemos ¡todos los papis y mamis! Papis también eh? Que en todo este tipo de artículos nunca jamás de los jamases se menciona a los padres y eso también me cansa.

Por cierto el titular es idea de una amiga con la que estuve hablando de este tema el otro día. Gracias!




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