miércoles, 18 de abril de 2018

De excursión a la biblioteca


Que la lectura es importante en casa es una realidad. Siempre me ha encantado devorar libros (aunque últimamente no lo haga tanto) y desde el principio he intentado transmitir ese hábito al peque. Sin embargo dos son los limitantes que tenemos al respecto: el espacio (no sé dónde meter tanto libro) y el económico (no estamos para comprar demasiados libros).
El primer escollo lo resolví donando. Ojeando bien mis libros, viendo cuáles son imprescindibles para mí y a cuáles podía dar salida para que los disfrutasen otros. No fue fácil, para qué mentir. Los llevé a la biblioteca que hay justo al lado de casa y por lo menos me quedó la sensación de “están ahí”. Y con los cuentos del peque hicimos algo parecido. A pesar de sólo tener dos años ya tenemos cuentos que hemos podido donar. Los hemos llevado a su Casita de Niños para que todos, tanto él como sus compañeros, puedan disfrutar de ellos.

El económico podríais pensar que por qué no me paso al libro digital que es más asequible. Pues sinceramente, lo he intentado, pero no me gusta. No termina de convencerme y hace años acabé vendiendo mi Kindle, por lo que no me vale como idea.

Nuestro siguiente paso ha sido marcar prioridades a la hora de comprar. Para Principoso siempre tiene que haber un cuento para su cumple, Navidad y Feria del Libro o día del Libro, depende del año, y para mí, tiene que ser un libro que quiera con muchas fuerzas para terminar comprándolo.

¿Qué hacemos el resto del año? Aficionarnos a la biblioteca del barrio.
Hace unos meses fui con Principoso para que le hicieran el carnet y ya sólo eso fue un momentazo. Se sintió importante mientras le hacían la foto, le pedían los datos… La bibliotecaria se portó de 10 y le hizo sentir como un chico mayor y no paraba de decirle lo bien que lo estaba haciendo y qué bueno era guardando silencio. Después elegir libros y entregar el carnet él mismo ya es todo un evento. Nos gusta ir, la zona infantil es muy bonita. Sacamos cuatro libros (máximo permitido) y nos los quedamos un mes. Un mes en el que están revoloteando por casa, los coge mil veces, hace como que te los cuenta porque se los sabe de memoria… Cuando pasa ese mes los devolvemos y nos traemos más. A todo esto tenemos que añadir que en su Casita de Niños todos los miércoles también tienen Biblioteca y pueden traer un libro a casa. Todos los libros de las Bibliotecas los ponemos en un carrito de madera de Ikea (libros paseados y leídos sin duda) y son las estrellas de nuestra biblioteca particular.


Yo también lo estoy intentando, aunque a veces pasa el mes y el libro que he cogido para mí lo tengo que devolver sin ni siquiera haberlo leído. Fatal por mi parte.
Ahora estoy con La magia de ser Sofía. Veremos si consigo leerlo en el plazo de devolución marcado.

Los libros que sacó Principoso la última vez que estuvimos son estos:



-       Te lo he dicho 100 veces. G. Keselman y C. Ranucci. Editorial Destino 2006. Este cuento es perfecto para el momento que estamos viviendo ahora, o mejor para los momentos que vivimos todas las mañanas. ¡Ven aquí!; ¡ponte el abrigo!, ¡lávate los dientes!. 100 veces no, un millón de veces repito las cosas y mi propósito de todas las mañanas de “voy a estar tranquila” se esfuma a la media hora. Kif Kif sabe que su madre le ha pedido algo 100 veces pero no recuerda qué es. ¿Lavarse las orejas?, ¿atarse los cordones?...
-       Todos hacemos Pipí. Frédérique Loew. Ilustración de Nathalie Choux. McMillan Infantil y Juvenil. Si el anterior nos venía bien, éste no se queda atrás. En septiembre el pañal no puede formar parte de nuestras vidas y aunque para nada le estamos agobiando y le estamos dejando a su ritmo, en casa le hablamos mucho del tema y él sólo sin que le digamos nada empieza a pedir el orinal por lo que este libro nos ha venido de fábula.
-       El lobo hace huelga. C. Pernaudet y S. Chebret. Editorial Juventud. 2016. Me ha encantado la idea de la historia, el cambio de papeles, el hartazgo por la etiqueta de ser siempre el malo… quizá algunas palabras del cuento me han parecido muy complicadas y cada vez que se lo leía iba cambiándolas sobre la marcha.
-       Agustina se muda al Polo Norte. M. Watt. Editorial Juventud. Muy interesante si tenéis un cambio de residencia próximamente con lo que eso conlleva para los niños: decir adiós a sus amigos y hacer nuevos amigos, echar de menos…

Estos han sido los cuentos de este mes. Ya os contaré que otras joyas nos traemos para casa.

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